Iron Maiden celebró sus 50 años con dos shows impresionantes en Huracán
La banda británica de heavy metal hizo delirar a miles de personas, con dos recitales consecutivos, en Parque Patricios.
La vieja guardia sigue de pie. Así lo ratificó Iron Maiden con sus shows entre martes y miércoles en el estadio de Huracán. Los británicos tocaron por decima vez en la Argentina en el marco de su gira mundial “Run For Your Lives”, en la que festejan 50 años, con dos shows magníficos. Dejando en claro, una vez más, por qué son la banda más influyente de la historia del heavy metal.
La Doncella de Hierro cautiva con su música, pero también con el espectáculo que brindan sus míticos integrantes. Bruce Dickinson (68 años), quien superó un cáncer de garganta hace más de una década, sacó a relucir su voz, obvio (¡realizó un sostenido de 33 segundos en “Seventh son of a seventh son”!). Pero también confirmó que es uno de los mejores frontman del género. Se cambió en más de diez veces de vestuario, actuó, fue de un lado al otro del extenso escenario y generó reacciones en el público a cada paso. Él, en sí mismo, es un show.




Párrafo aparte para cuando esgrimió la bandera británica en “The trooper” (algo que hace en todos los conciertos) y se escucharon algunos silbidos. El tema es un himno de la banda y habla sobre un ataque suicida de la caballería británica en Batalla de Balaclava, en la Guerra de Crimea del siglo XIX. Nota para los que lo tomaron como una provocación. Que fueron los mismos que aplaudieron cuando blandió la bandera argentina y cantaron “El que no salta, es un inglés…” en el final de la canción. En fin…
Seguimos. Maiden se supera en cada presentación. Si bien el ritmo de las canciones no es con la velocidad de otrora, el virtuosismo de cada integrante de la banda le da el toque distintivo a cada melodía. El bajo de Steve Harris (70) continúa machacando cerebros de forma sublime y los punteos de Dave Murray (69), Adrian Smith (69) y Janick Gers (69), cada uno en su función, estremecen. El nuevo baterista Simon Dawson (63) no entra en la consideración. Hay que entender que asumió la difícil tarea de reemplazar al querido Nicko McBrain.
Gran lista y puesta en escena

Con una pantalla gigante central y dos laterales, la escenografía cambiaba de acuerdo a los temas y las épocas de la banda. Los primeros acordes fueron de “Murders in the Rue Morgue” del disco Killers (1981) y continuaron con “Wrathchild”, “Killers” y “Phantom of the opera”, del mismo álbum.
Luego el público se encendió con “The number of the beast”, “The clairvoyant”, “Powerslave” y “2 minutes to midnight”. Posteriormente tocaron “Rime of the ancient mariner” (el preferido de quien subscribe), “Run to the hills”, los mencionados “Seventh” y “Trooper”, “Hallowed be thy name” y “Iron Maiden”. Un hit detrás del otro. Así no hay cuello ni cuerpo que aguante. Más si el cronista, como la mayoría de los presentes, tienen exactamente la misma edad que Maiden…

La noche se cerró con “Aces High” –antes abrían sus shows con este temazo-, “Fear of the Dark” –clásico de clásicos en el país- y “Wasted years”. Fueron dos horas tremendas. Inolvidables. Mágicas. "Lo viejo funciona, Steve...".
Cuando terminen la gira (1 de noviembre en Chile), se tomarán un tiempo de descanso. Muchos temíamos que fueran los últimos cartuchos y no volviéramos a verlos. Pero el discurso de Dickinson del miércoles en el “Ducó”, nos dejó tranquilos: “Los amamos, volveremos a vernos”.
La H la rompió

La banda soporte fue La H no murió, con Claudio O’Connor y el matancero “Tano” Romano como miembros originales de Hermética.
La muy buena performance de la banda (tocaron los clásicos del conjunto formado por Ricardo Iorio) y la buena predisposición de la gente –algo que no suele ocurrir con los teloneros- prendieron la previa y dejaron un escenario caliente.
Por Diego Daorden
