Marcha en defensa de la industria: qué dice el documento de la CGT

La central obrera cuestionó el rumbo económico del Gobierno nacional, advirtió sobre el deterioro del empleo y los ingresos y reclamó una alternativa.

Tras la marcha en defensa de la industria nacional, realizada en rechazo al rumbo económico del Gobierno de Javier Milei, la Confederación General del Trabajo (CGT) difundió un documento bajo la consigna “Las Malvinas son argentinas, la industria nacional también”. De esa manera El1 repasó los principales puntos del texto que advierte que el modelo vigente está “destruyendo el sistema productivo nacional”, especialmente a las pequeñas y medianas empresas (PyMEs), y señala como consecuencias “el aumento de la desocupación, el deterioro de los ingresos y de las condiciones laborales, brutal caída del consumo interno y signos claros de recesión”.

Deterioro

En el documento, el Consejo Directivo Nacional de la CGT sostuvo que “el diagnóstico es claro”: “Estamos ante un gobierno que lleva adelante un modelo político, económico y social monitoreado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), en función de intereses que no son los nuestros”. En ese sentido, la central obrera cuestionó la “alta presión impositiva, el desplome de la inversión, la falta de financiamiento y los costos desmedidos de los servicios públicos”, y vinculó esas condiciones con las dificultades que atraviesa el entramado productivo.

“Las consecuencias están a la vista: una situación social angustiante, creciente pobreza y marginalidad, cientos de miles de hogares con carencias alimentarias severas y un endeudamiento familiar descontrolado”, suscribe el texto. También, lamenta la situación de “las y los jubilados que no pueden comprar siquiera sus medicamentos y las personas con discapacidad que quedan sin atención”. “Están desfinanciando el sistema de salud, el sistema educativo, la investigación científica, la obra pública, la infraestructura vial y el transporte”, añade el documento. Para la CGT, todo esto deriva en “un deterioro general de la calidad de vida de la población que pone en riesgo la paz y la convivencia”.

Industricidio

Respecto de la movilización, la central sindical explicó que se realizó para “visibilizar la realidad del sector productivo y alertar sobre la difícil situación que atraviesa, en especial la de las PyMEs, principal sostén del empleo”. Según planteó, el achicamiento de la actividad no solo provoca “quebrantos empresariales”, sino que también “implica un daño que agudiza las dificultades en la cadena de pagos y debilita los entramados productivos regionales”. En ese marco, aclaró: “No estamos proponiendo una economía cerrada, sino la necesidad de configurar una apertura comercial inteligente, en función de nuestros recursos y de nuestras posibilidades, pero con la certeza de que ningún país se desarrolla sin industria”.

Otro de los ejes del documento fue la desigualdad entre los sectores económicos. “No hay dos velocidades en este programa económico vigente: hay dos economías”, afirmó la CGT y describió que “una es para muy pocos, concentrada en sectores que capturan la mayor parte de la renta”, mientras que la otra es “la de la microeconomía popular, que transitan cotidianamente las grandes mayorías, donde la plata no alcanza”. En esa línea, advirtió que la situación de “las personas trabajadoras, ocupados, subocupados, precarizados y desocupados, es cada vez peor”.

Alternativa

“Este Gobierno ya ha dado claras muestras de que las argentinas y los argentinos no son su prioridad”, precisó el consejo directivo y sumó: “en su fanatismo ideológico todos los días confirma su insensibilidad, su falta de empatía y la clausura de toda posibilidad de diálogo institucional”. Frente a ese escenario, planteó la necesidad de “organizar allí donde todavía no hay organización y construir alternativas consistentes, políticamente confiables y participativas capaces de conmover y contener a quienes no quieren convalidar este estado de cosas: el de un país para unos pocos”.

Finalmente, la CGT contrapuso el modelo económico actual con una propuesta centrada en la producción y el trabajo. “Frente a estas propuestas del ‘sálvese quien pueda’, nosotros proponemos otra idea de sociedad”, sostuvo, y defendió “la dignidad del trabajo, como experiencia solidaria de intercambio y colaboración”. El documento concluyó con una definición que sintetiza la posición de la central sindical: “No hay libertad sin justicia social”.