Más allá de los índices: por qué los números no siempre reflejan el costo real de vida
El investigador Eduardo Donza, especialista en desigualdad social y mercado de trabajo, analizó en Radio Universidad los últimos datos de pobreza difundidos por el INDEC.
Luego de que la INDEC informara que los índices de pobreza e indigencia son considerablemente mayores a los datos del segundo semestre de 2025, se reabrieron los debates en torno a la manera en la que se realizan las mediciones. En diálogo con Radio Universidad, Eduardo Donza, especialista en desigualdad social y mercado de trabajo, planteó que el indicador podría estar subestimando la magnitud del problema. “Se está midiendo sesgado. Es mayor que este 32,3 por ciento que dice actualmente el INDEC”, sostuvo.
Según Donza, docente de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), la metodología utilizada para calcular la Canasta Básica Total continúa tomando como referencia una estructura de gastos elaborada a partir de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares de 2004 y 2005. En este sentido, señaló que el problema radica en que los hábitos de consumo y la composición de los gastos familiares cambiaron significativamente desde entonces.
Además, recordó que, a diferencia de ahora, hace unos años los servicios públicos contaban con fuertes subsidios y existían mayores controles sobre los precios de medicamentos, prepagas y establecimientos educativos. “Los gastos fijos están comiendo mucho más de la proporción de los ingresos”, remarcó.

Menor poder adquisitivo y deterioro laboral
El especialista analizó el impacto que tuvo la inflación sobre los ingresos y, si bien reconoció que hubo una recuperación parcial luego de la fuerte pérdida de poder de compra registrada tras la devaluación de fines de 2023, advirtió que esa mejora se frenó. También indicó que el mercado laboral comenzó a mostrar señales de mayor fragilidad debido al aumento del desempleo, la informalidad y el cierre tanto de industrias como de comercios.
Por otro lado, Donza alertó sobre el crecimiento del pluriempleo y sostuvo que el fenómeno ya alcanza a sectores que históricamente no necesitaban una segunda ocupación. Entre ellos, mencionó a trabajadores estatales, docentes universitarios y personal vinculado al sistema científico y tecnológico, cuyos ingresos fueron afectados por la falta de actualización salarial. “La población aparece ya estadísticamente en el pluriempleo, es decir, tener más de una ocupación”, expresó.
Servicios más caros y un costo de vida en aumento
Donza señaló que el peso cada vez mayor de los servicios, los alquileres y el transporte modificó la economía cotidiana de los hogares. “El sueldo se va en alquileres, en pago de servicios y también en el transporte”, indicó, al advertir que movilizarse para trabajar se convirtió en un gasto significativo para amplios sectores de la población.
Además, consideró que se ha debilitado uno de los rasgos históricos de la sociedad argentina: la movilidad social ascendente, es decir, la posibilidad de que las nuevas generaciones alcancen mejores condiciones de vida que las anteriores. “Tenemos casi un 20 por ciento de trabajadores registrados que viven en hogares en situación de pobreza”, sostuvo.
