Mujeres en tecnología: los desafíos para ampliar su participación
Aunque son mayoría en las universidades argentinas, su presencia es menor en las carreras de programación y en los puestos técnicos y directivos del sector tecnológico. Un informe de Chicas en Tecnología analiza las barreras que encuentran en su formación y desarrollo profesional, y las iniciativas que buscan generar nuevas oportunidades.
Por María Belén Medina Pérez*
Menos del 40 por ciento de las personas empleadas en empresas tecnológicas son mujeres. Este dato, que surge del informe “Paridad en Código” (2026) de la organización social Chicas en Tecnología (CeT), muestra que la brecha de género en el sector sigue siendo significativa y responde a múltiples factores.
Una de las principales barreras aparece mucho antes del ingreso al mundo laboral. Un 62 por ciento de chicas de entre once y 14 años sabe poco o nada sobre carreras de tecnología y un 43 por ciento de chicas menores de 24 años no conoce a mujeres cercanas que trabajen en el ámbito tecnológico. La falta de información y de referentes cercanas puede influir en las decisiones de formación y limitar las posibilidades de que más niñas y jóvenes se interesen por un sector en el que predominan los varones.
Paula Cohen Noguerol, licenciada en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) y especialista en Comunicación de CeT, explicó la importancia de que más jóvenes se interesen en las carreras de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés):
“Las mujeres somos minoría en general en las empresas de tecnología, pero sobre todo en roles técnicos y de liderazgo”, señaló. En ese sentido, destacó la importancia de acercar estas disciplinas a las chicas desde edades tempranas para que puedan conocer sus posibilidades de formación y desarrollo profesional y reconocerse como futuras protagonistas del sector.
El estudio reveló que, salvo en el nivel terciario, la formación académica de las mujeres es más alta que la de los varones (el 76 por ciento de las mujeres relevadas tiene formación universitaria o de posgrado, frente al 54 por ciento de los varones), aunque ese mayor nivel educativo no se traduce necesariamente en más oportunidades de acceso a puestos técnicos o de liderazgo. Si bien constituyen un 61,3 por ciento de la matrícula universitaria de carreras de grado, sólo un 37,3 por ciento estudia carreras STEM y apenas un 20,3 por ciento estudia carreras de programación.

En primera persona
Laura Tula, licenciada en Gestión de la Tecnología por la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), fue la primera egresada universitaria de su familia. Recordó cómo, cuando era adolescente, la escuela despertó su interés por la tecnología: “Siempre, desde muy chica, me gustó estar frente a una PC. No era algo de mi cotidianidad, era un recurso limitado, disponible en el colegio. A los 15 años, para un proyecto escolar, me enseñaron a usar Microsoft Frontpage y ese fue el disparador que me llevó a estudiar”.
Su experiencia muestra la importancia del acceso temprano a herramientas tecnológicas, uno de los aspectos que analiza el informe al abordar las barreras de formación. Laura, que actualmente reside en España, contó que, durante su cursada en la UNLaM, las mujeres no superaban el 25 o 30 por ciento en el grupo de alumnos. “Siempre los hombres fueron mayoría”, aseguró. Además, recordó los cuestionamientos que recibió por elegir una carrera tecnológica, expresados en frases como “es muy aburrida, con muchos números”, que reflejaban los estereotipos de género asociados a estas disciplinas.
En 2015, durante sus primeras experiencias laborales, Tula -que trabaja actualmente como consultora del sector IT especializada en Data Analytics- también observó que las mujeres eran minoría en su equipo de trabajo. “Algún que otro manager despistado pensaba que yo no era de esa área, ya que no era habitual que hubiera chicas y creían que trabajaba en Marketing o Recursos Humanos”, recordó.
La experiencia de Laura coincide con una de las desigualdades identificadas en el informe de CeT: los varones se concentran mayormente en roles técnicos y las mujeres, en roles administrativos, de gestión y de soporte que, además, suelen estar peor remunerados.

Según el estudio, las brechas de género no tienen que ver solamente con las elecciones de cada joven, sino que son "consecuencia de procesos de socialización temprana, estereotipos de género sobre capacidades técnicas, ausencia de referentes femeninos y climas educativos masculinizados". Estos factores contribuyen a que disminuya la participación femenina a medida que se avanza hacia determinadas especializaciones tecnológicas.
Brecha salarial
El informe también sostiene que las mujeres cobran entre un 17 y un 20 por ciento menos que los hombres en roles equivalentes de IT. Además, sólo el 48 por ciento de las compañías relevadas declaró contar con políticas de reclutamiento equitativo que buscan mejorar las condiciones de contratación de las mujeres y apenas un 16 por ciento aplica auditorías para corregir las diferencias salariales por género.
El informe también señala que sólo el 20 por ciento de las empresas dispone de lactarios, programas de crianza o espacios de cuidado. No obstante, la gran mayoría de ellas ofrecen horarios flexibles por maternidad o controles de embarazo. Además, dos de cada tres mujeres empleadas lo hacen bajo relación de dependencia, lo que igual no deja de reflejar que un tercio de ellas lo hace bajo modalidades independientes o freelance.
En búsqueda del liderazgo femenino
Aunque el estudio destaca la importancia de incorporar distintas perspectivas y experiencias en los
equipos de trabajo, sólo el 20 por ciento de los cargos directivos de las grandes empresas relevadas está ocupado por mujeres.
Por ello, existen diferentes organizaciones que buscan generar entornos que estimulen a que más chicas se interesen por la tecnología y ayudarlas a descubrir sus capacidades lógicas y creativas en un ámbito tan pujante como este. Chicas en Tecnología, fundada en 2015, realizó la tercera edición del evento “Programando Un Mundo Mejor” (PUMM).
Un festival para crear tecnología
PUMM es un festival de tecnología para chicas de trece a 23 años. Es un evento para venir a poner manos a la obra, a crear soluciones tecnológicas a partir de una problemática que ellas detecten. Nosotras decimos ‘activar’ el modo creador”, describió Cohen Noguerol.
El evento fue conducido por Valentina Werle y Valentina Francesch, estudiantes de Ingeniería Informática. Durante la jornada se presentaron proyectos tecnológicos de impacto social desarrollados por estudiantes universitarias y se realizaron laboratorios de programación, robótica y análisis de datos. También hubo conversaciones con mujeres de la industria de los videojuegos y experiencias de realidad aumentada.

Además, contó con la participación de la cantante Lali Espósito, quien a través de un video destacó la importancia de ampliar la presencia de mujeres en el sector tecnológico: “Sólo el 20 por ciento de mujeres ocupa un lugar de liderazgo en la tecnología”, afirmó, y animó a las presentes para que “dejen el corazón en lo que quieran hacer”.

Para Cohen Noguerol, ampliar la participación de las mujeres no es sólo una cuestión de igualdad de oportunidades, sino también de incorporar distintas miradas en el desarrollo de nuevas tecnologías. Mientras las iniciativas de formación buscan acercar a más chicas al sector, los datos del informe muestran que las desigualdades persisten también en el acceso a los puestos técnicos y de liderazgo.
*Estudiante de la Licenciatura en Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), en el marco del Taller de Gráfica VI
