Embajadoras energéticas, un proyecto extensionista que se centró en la eficiencia energética
Diseñado para beneficiar a las mujeres que lideran espacios comunitarios.
En su visión extensionista, la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), por medio del Observatorio Social y el Departamento de Ingeniería e Investigaciones Tecnológicas (DIIT), desarrolló el proyecto “Embajadoras energéticas” que contó con el apoyo de la Fundación Acindar y estuvo diseñado para beneficiar a las mujeres que lideran espacios comunitarios.
Para tal fin, el Observatorio Social y el DIIT unieron competencias para llevar adelante, desde el 17 de septiembre al 8 de octubre, una serie de cinco talleres sobre eficiencia energética en los siguientes espacios: Asociación Casa de todos, en González Catán; Asociación civil y Centro de fomento el Árbol de las cosquillas, también González Catán; La Casita de San José, en Virrey del Pino; Hogar Mamá Antula, en Villa Constructora, San Justo; y el Comedor Virgen de Guadalupe, también en San Justo.
Por el Observatorio Social participaron su coordinadora Mag. Vanina Cecilia Chiavetta y como parte del equipo técnico el Lic. Giancarlo Quadrizzi Lecesse y la Enf. Alejandra Noemí Terán, mientras que por parte del DIIT participaron los docentes Mag. Agustín Lohigorry, Ing. Leandro Magri y Mag. Ichi Olocco, quienes dictaron las clases aportando su experiencia y conocimientos a los talleres.
El impacto de estos proyectos va más allá de la capacitación técnica. También se refleja en la posibilidad de que estudiantes de la UNLaM, de Ingeniería en Energías Renovables, Stephanie Elizabeth-Baner, y de Comunicación Social, Javier Pizzo, participen activamente en el abordaje de problemáticas reales de sus comunidades, integrando su formación académica con un enfoque práctico y social.
Ambos estudiantes destacaron la importancia de que desde la Universidad se promueva este tipo de proyectos, que permiten la articulación entre la teoría y la práctica, así como la posibilidad de realizar aportes a espacios comunitarios de La Matanza.



Compromiso con el desarrollo sostenible y el fortalecimiento de las comunidades de La Matanza
La coordinadora del Observatorio Social, Vanina Chiavetta, explicó que “el Observatorio trabajó en diversos proyectos similares, siendo uno de los más destacados el que se presentó en 2019 a una convocatoria de la Fundación Acindar”. Este proyecto, que se desarrolló en colaboración con el DIIT, permitió la instalación de ocho cocinas eficientes en comedores comunitarios. La iniciativa “no sólo proporcionó una solución energética sostenible, sino que también fortaleció los lazos entre la Universidad y las comunidades de La Matanza”, detalló Chiavetta.
Recientemente, el Observatorio Social volvió a asociarse con el DIIT para participar en una nueva convocatoria, denominada Construir Comunidad. "Este trabajo se centró en la eficiencia energética y está diseñado especialmente para beneficiar a las mujeres que lideran los espacios comunitarios", destacó la coordinadora. Según Chiavetta, “la Fundación Acindar establece que las beneficiarias deben ser principalmente mujeres, lo que resalta un compromiso con la inclusión y el empoderamiento femenino en el ámbito comunitario”. En ese marco, los talleres implementados fueron gratuitos y se adaptaron a las necesidades específicas de cada organización.
La formación en eficiencia energética también abre oportunidades para fortalecer la autonomía de las mujeres y su participación en las decisiones del hogar y la comunidad. Desde esta perspectiva, Quadrizzi Lecesse destacó la importancia de brindar herramientas que permitan reconocer consumos cotidianos, comprender su impacto y compartir saberes capaces de transformar prácticas. “Es poderoso desarrollar competencias en las mujeres para gestionar las dimensiones económicas de la vida doméstica. En particular, aquellas menos evidentes como los consumos energéticos. No para sobrecargarlas con una tarea más, sino para que se apropien de su poder de comprender su entorno y comunicar ideas transformadoras”, sostuvo Quadrizzi Lecesse.
Antes de implementar las acciones, el equipo del Observatorio realizó un diagnóstico situado, visitando las organizaciones para comprender su historia, sus prácticas energéticas y los desafíos que enfrentan en materia energética. Al respecto, Chiavetta consideró: “El trabajo territorial fue el punto de partida para diseñar una propuesta acorde con las necesidades de cada espacio comunitario. La escucha y el intercambio con las organizaciones permitieron orientar las actividades a partir de sus experiencias y condiciones cotidianas”.
Este diagnóstico, vital para mapear sus necesidades y demandas, permitió diseñar talleres a medida que no solo abordaron la eficiencia energética, sino que también ofrecieron herramientas prácticas para mejorar el uso de la energía en los hogares y espacios comunitarios.
Por su parte, Alejandra Noemí Terán, integrante del equipo del Observatorio Social y responsable del registro audiovisual de las visitas y los talleres, destacó: “Registrar las visitas y los talleres a través de fotografías y videos nos permitió poner en imágenes el trabajo cotidiano de las organizaciones y el protagonismo de las mujeres que las sostienen. Ese material recupera sus voces, sus experiencias y los aprendizajes compartidos, y permite comunicar el proyecto desde lo que sucede en cada espacio comunitario”.
Con respecto a los resultados, la coordinadora del Observatorio reveló que “la participación en los talleres superó las expectativas iniciales y las mujeres involucradas mostraron un gran interés y curiosidad por aprender sobre el uso eficiente de la energía”. Además, subrayó que “se entregaron kits de eficiencia energética con lámparas LED, reflectores solares y burletes, entre otras tecnologías, proporcionando recursos concretos para mejorar la situación energética de los espacios participantes”.


Fomentar actividades vinculadas a la carrera de Ingeniería en Energías Renovables
El docente e investigador del DIIT, Mag. Agustín Lohigorry, explicó que esta oportunidad “permitió dar forma a varias ideas que ya venían confluyendo en el DIIT”. Por un lado, “el comienzo de la carrera de Ingeniería en Energías Renovables" y la necesidad de fomentar actividades vinculadas a su temática; por otro, "la búsqueda de proyectos que nos permitan, tanto a docentes como a estudiantes, poner en práctica nuestros conocimientos, transmitirlos y reforzarlos en el proceso”.
Además, Lohigorry resaltó el deseo de “seguir construyendo un camino compartido con el Observatorio Social, fortaleciendo el vínculo con los espacios comunitarios y sus referentes, en su mayoría mujeres, para contribuir a su sostenibilidad”.
“La meta del proyecto fue reducir los costos energéticos, mejorar las condiciones de seguridad y formar referentes”
El docente del DIIT detalló que “el objetivo de Embajadoras energéticas fue fortalecer las capacidades técnicas y organizativas de quienes coordinan comedores y espacios comunitarios en materia de eficiencia y uso racional de la energía”. Según explicó el equipo, ya se completaron las etapas centrales: un diagnóstico previo y una serie de talleres de formación práctica, acompañados por la entrega de elementos para cada espacio, que pueden usarse durante y después de los encuentros.
De este modo, “la meta del proyecto fue reducir los costos energéticos, mejorar las condiciones de seguridad y formar referentes capaces de multiplicar lo aprendido en sus comunidades”. Los talleres reunieron a más de cien personas vinculadas a estos espacios.
Al respecto, la secretaria Administrativa y de Extensión, Cdora. Mariángeles Vanesa Gallo, hizo hincapié en que este tipo de actividades “permiten acercar el conocimiento científico y tecnológico a las necesidades concretas de la comunidad más cercana”. “En línea con la misión de la Universidad, la extensión universitaria y el trabajo conjunto con otras áreas, como el Observatorio Social en este caso, sirven para aportar conocimientos a los desafíos del territorio, promover el intercambio de saberes y fortalecer las capacidades locales. Estas experiencias ayudan a formar profesionales comprometidos con la realidad social y el desarrollo sostenible”, subrayó.
Por su parte, Ichi Olocco, docente e investigadora del DIIT, resaltó el valor del trabajo en equipo e interdisciplinario, posible gracias a una Universidad cerca de la comunidad. “Cuando las herramientas técnicas llegan a las necesidades reales de los comedores -explicó-, ocurren cosas increíbles: se genera un intercambio en el que todos aprenden de todos”. Ese vínculo fortalece al barrio y le da sentido al trabajo de intercambiar saberes y construir en equipo, concluyó Olocco.
“Embajadoras energéticas” fortaleció el vínculo entre la Universidad y las organizaciones del territorio, acercando herramientas para cuidar la energía y sostener los espacios de encuentro y asistencia. Como destacó Chiavetta, “el desafío es que lo aprendido circule y llegue a más hogares y organizaciones: las mujeres que sostienen estos espacios conocen las necesidades de sus barrios y tienen un papel fundamental para transformar esos saberes en mejoras concretas para la vida comunitaria”. Ese compromiso abre la posibilidad de multiplicar lo aprendido y construir respuestas colectivas a los desafíos energéticos de cada comunidad.


