Los oficios, ahí donde la IA no llega
Mientras la tecnología redefine tareas y profesiones, los oficios sostienen su demanda y recuperan el prestigio que habían perdido. En La Matanza, cada vez más jóvenes eligen trabajos tradicionales como un camino concreto y rápido hacia el mercado laboral.
Por Danilo Marino Alfonsin*
El avance de la inteligencia artificial (IA) reconfigura el mundo del trabajo a un ritmo que genera tanto expectativa como incertidumbre. Traducción, diseño, programación: cada semana aparecen tareas que una máquina puede resolver en segundos. En ese escenario, los oficios ocupan un lugar singular.
Los datos acompañan esa percepción. Según el estudio Inteligencia artificial generativa y empleo: edición actualizada de 2025, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), uno de cada cuatro trabajadores en el mundo ocupa un puesto con algún grado de exposición a la IA, sobre todo en tareas administrativas, financieras y digitales. El organismo aclara que se trata de una exposición potencial y que la mayoría de los empleos se transformará en lugar de desaparecer.
El contraste es claro: los oficios que dependen de la presencia física y la destreza manual no figuran entre las ocupaciones amenazadas. La razón está en la naturaleza misma de ese tipo de trabajo: quien repara una instalación, abre una cerradura o cuida a una persona se enfrenta siempre a situaciones concretas, distintas entre sí, que exigen criterio en el lugar y en el momento. Por eso, quienes ejercen un oficio siguen resolviendo los problemas de sus clientes con la misma frecuencia que antes y, en muchos casos, con mayor volumen.
Las nuevas generaciones y los oficios
Teo, un electricista de 22 años que trabaja con sus clientes en el partido de La Matanza, lo vive todos los días: “Siento que el tener un oficio me dio mucha ventaja sobre el resto de mis amigos. Me inserté rápido en el mercado laboral, aprendí muchísimo y estoy trabajando alrededor de diez horas por día”. Además, aseguró que lo formó como persona y que hoy tiene un trabajo que lo identifica.
Casos como el de Teo explican un cambio de percepción. Durante años, los oficios fueron considerados una alternativa secundaria frente a las carreras profesionales. Hoy, sin embargo, se los reconoce como una opción sólida, con inserción laboral concreta.
Los jóvenes del Conurbano bonaerense lo advierten y cada vez más se capacitan en un oficio para ingresar al mercado de manera más rápida y eficiente mediante formaciones breves, orientadas a la práctica, que permiten empezar a trabajar en poco tiempo y, muchas veces, de forma independiente.
La educación como motor de desarrollo y oportunidades
En ese camino, la formación gratuita cumple un rol central. La Municipalidad de La Matanza ofrece, a través de su portal de oficios, una amplia variedad de cursos gratuitos que abarcan desde especialidades técnicas hasta propuestas vinculadas al cuidado y la salud.
Según datos oficiales de la Secretaría de Producción de La Matanza, a inicios de 2026 la Escuela de Oficios registró 10.452 preinscriptos para tan solo 2.307 cupos disponibles. Es decir, apenas uno de cada cinco postulantes logró obtener una vacante. Estas cifras demuestran el interés de los jóvenes por capacitarse en oficios tradicionales como estrategia para asegurarse una rápida salida laboral.
A nivel provincial, la tendencia también se refleja en las cifras: según datos del Instituto Provincial de Formación Laboral (IPFL), mas de 111.000 bonaerenses egresaron de los Centros de Formación Laboral durante 2025, un 35 por ciento más que en 2024.
La tecnología seguirá avanzando y transformando el mercado de trabajo. Pero, mientras existan hogares que cuidar, instalaciones que reparar y problemas que requieren manos y criterio, los oficios seguirán siendo parte esencial de la vida cotidiana. Y, en La Matanza, cada vez más jóvenes eligen formarse para ser parte de ellos.
*Estudiante de la Licenciatura en Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), en el marco del Taller de Gráfica VI
