La luz de León XIV se enciende en Lomas del Mirador

En esa localidad matancera está ubicada la Cerería Lumen Christi, que prepara velas conmemorativas de la visita del Papa en noviembre próximo. En diálogo con Radio Universidad, Pablo Mariano, uno de los propietarios, contó detalles de la elaboración.

¿Las abejas y las velas tienen algo que ver? Sí, por supuesto, si se trata de aquellas que serán utilizadas en la liturgia católica. Es el requisito primordial que exige Roma: velas hechas con cera de abeja. El dato lo proporciona Pablo Mariano, propietario de la Cerería Lumen Christi, de Lomas del Mirador, en sociedad con Diego José Bruzzese.

La firma provee a las iglesias de culto católico y santerías de todo el país. “En latín, Lumen Christi quiere decir la luz de Cristo, así que la empresa ya nació este con ese sesgo”, apunta Pablo en diálogo con Radio Universidad. La empresa tiene ya 66 años y, “sin ánimo de presumir”, afirma que es la de mayor relevancia en el mercado local. Además, manejan otras marcas: Trébol (velas de parafina) y Aromo (velas aromáticas).

Formas de producción

En el lugar trabajan diez personas entre obreros y administrativos, y hay muchas máquinas y moldes de distintos altura y tamaños. Se habla de pabilos, de los plazos de producción y los cuidados que deben observarse. Una vela puede tardar un día o medio año si se trata del cirio pascual. El objeto llega a medir más de un metro de alto y diez centímetros de diámetro y su precio ronda los 140.000 pesos. Antes de lanzarse a la venta, se guarda en la oscuridad, como los vinos.

Las iglesias renuevan todos los años los cirios pascuales. “Se prende la noche del Sábado Santo. Es símbolo de que Jesús ha resucitado y vencido a la muerte”, reflexiona el fabricante, y describe el proceso de elaboración: “Se vierte la cera de abeja, se la deja todo un día fraguando y con una varilla se revuelve para que no queden burbujas de aire adentro. Reposa por lo menos 48 horas de forma individual, se desmolda y se guarda varios meses en la oscuridad junto a otras para que el material se asiente”.

En otro sector de la planta, se ven las planchas donde se vuelca la cera; 120 velas de las que se usan en casa pueden salir de una colada. Las velas, en este caso son de parafina, y -como todas- pasan por un control minucioso porque si alguna tiene fallas, se reutiliza. “Nada se desecha”, aclara Pablo. La parafina sirve para darles color, como en el caso de las advocaciones santorales. Para San Expedito se usa el verde y rojo, por ejemplo. Por cierto, el santo de las causas urgentes lidera el ránking de los más solicitados.

La visita papal

Por estos días, la vela estrella es la que trae la imagen del Papa León XIV, que visitará el país entre el 8 y el 11 de noviembre. A pocas semanas del gran acontecimiento religioso, ya están listas y adornadas con los colores de la bandera argentina y la oración oficial de bienvenida de la Conferencia Episcopal Argentina al Sumo Pontífice.

Lumen Christi también elaboró las velas evocativas de la visita de San Juan Pablo II en 1987. Por ese entonces, Pablo todavía no estaba en la empresa, ya que era manejaba por la familia del fundador, llamado Juan Antonio.  

Mientras se observan las cajas embaladas con las velas papales, se comprueba que con la llegada del sucesor de Pedro se avecina -como si fuese Semana Santa o Navidad- un momento muy especial para la grey católica.   

“Esta es la luz de Cristo, yo la haré brillar/ brillará, brillará sin cesar”, se canta en misa. De eso saben mucho Pablo y su equipo de trabajo.