“Conocí al Papa con el Padre ‘Bachi’, me dijo que nos organicemos”, recordó un dirigente social de La Matanza

Juan Enríquez, vecino del barrio Almafuerte, fue titular del área de Urbanización de Villas y Asentamientos Precarios de La Matanza y funcionario del Ministerio de Desarrollo Social. En 2016 habló “del movimiento villero, de las urbanizaciones” con Francisco.

El dirigente social matancero Juan Enríquez, vecino del barrio Almafuerte (ex Villa Palito), tuvo la oportunidad de conocer al Papa Francisco en 2016, acompañado por el padre Basilicio “Bachi” Brítez, el cura de la Parroquia San Roque González y Compañeros Mártires, quien cuatro años más tarde, en 2020, falleció a causa del COVID-19 y quedó para siempre en el corazón de su comunidad.

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"Francisco fue un hombre muy ligado a los villeros".

Juan Enríquez, dirigente social matancero.

Junto al padre “Bachi” y otros referentes sociales y religiosos, Enríquez cumplió un rol importante en el avance de la urbanización del Barrio Almafuerte, la ex Villa Palito, en aquel momento como coordinador general de Urbanización de Villas y Asentamientos Precarios del Municipio de La Matanza.

Enríquez, cuenta a El1, le entregó en mano al Papa el anteproyecto de urbanización de los barrios Puerta de Hierro, San Petersburgo y 17 de Marzo. “Francisco fue un hombre muy ligado a los villeros. Fue un golpe enterarme de su muerte, me parecía increíble. Tuve la suerte, la bendición de poder ir a visitarlo, de conocerlo en el Vaticano, junto al padre Bachi, en 2016. Hablamos del movimiento villero, de las urbanizaciones”, recordó.

"Fue el Papa de la paz".

Juan Enríquez, dirigente social matancero.

“Fue el rol que me tocó hacer a mí en esa visita. Era una persona que tenía un ángel, un aura. Vos lo veías y te paralizaba, tenía mucha luz. Fue el Papa de la paz. En aquel momento viajaron los curas villeros, me invitaron como laico y llegamos a Roma. Imaginate, a veces lo cuento y me parece todavía increíble salir de Villa Palito y viajar a Roma. Para mí fue un regalo de la vida, por el compromiso social que uno sigue teniendo”, evaluó Enríquez.

En el nombre de Mugica

Enríquez rememoró: “Cuando llegamos a Roma, Juan Grabois me consiguió la estadía. Nos quedamos una semana. En ese momento vos tenés un minuto, porque él va pasando y te va diciendo. Lo que sí, automáticamente, identificó La Matanza. Le dije soy de La Matanza, de Villa Palito. Y dice ´La Matanza, sí´. Ahí él recuerda que vino acá, a la Catedral de San Justo”.

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"Él me dijo que había que organizarse".

Juan Enríquez, dirigente social matancero.

“Y le digo, mirá, nosotros estamos haciendo un movimiento villero, para trabajar por la urbanización de Villa Palito en La Matanza. Y él me dijo que había que hacer eso, que había que organizarse. Y ahí me nombra al padre Carlos Mugica. Me dice que el padre Mugica tenía el movimiento villero”, recordó.

El encuentro, sus detalles, vuelve a pasar por la memoria de Enríquez. “El padre Bachi estaba ahí, a unos metros. Yo vine con él y lo saludó de nuevo, porque ya lo había saludado. El padre Bachi fue por el tema de los chicos con el paco, por el problema del paco. Y le fue a pedir por eso, por el hogar de los chicos. Y yo fui a pedirle por las urbanizaciones de Villa Palito. En ese momento le dejé el anteproyecto de (urbanizaciones de) Palito, Puerta de Hierro y San Petersburgo. Fue antes de que venga el padre ´Tano´”, rememoró.

Irreemplazable

Enríquez también reflexionó por la pérdida del Papa desde lo social y lo político. “Personas como Francisco son irreemplazables. Es difícil que alguien lo pueda cubrir. Creo que fue un padre que pensó en lo social, siempre estuvo ahí pensando en más igualdad”.

"Él decía que hay que dar todo hasta que duela".

Juan Enríquez, dirigente social matancero.

“Muchos no lo querían porque era alguien que buscaba la justicia social. Lo que pasa es que para el mundo político es un tema, porque el Papa era puente de la paz. No tenía problema, intervenía en todos lados. En Brasil también lo vi, en la reunión de los Jóvenes, donde nos pidió que hiciéramos lío. Ahí estuvimos casi un día un día y medio durmiendo en el campo, hasta que llegó. Y, bueno, son cosas que te van marcando en la vida”, destacó Enríquez.

Para dirigentes y referentes sociales, religiosos e incluso políticos, ahora el desafío es cómo seguir sin Francisco. “Creo que hay que seguir su legado. Él decía que hay que dar todo hasta que duela, como dice el Evangelio, y de eso se trata. Como cuando, por ejemplo, a uno le toca ir a los kilómetros. Estar con la gente es hacer peronismo y hacer cristianismo”, concluyó.