“33 años y 48 horas”: una historia de amor, identidad y reencuentro

Alejandro Pérez Guahnon fue separado de su madre al nacer. Tiempo después, la verdad salió a la luz y escribió un libro contando su experiencia.

Hay historias de vida que superan la ficción y merecen ser contadas para convertirse en un registro o un archivo de la vida misma y sus caminos. La de Alejandro Martín Pérez Guahnon es una de ellas: vivió de manera normal hasta que comenzó a cuestionarse ciertas cosas que no tenían una respuesta sólida.

Así, terminó descubriendo que fue separado de su madre al nacer y que creció con una identidad que no le pertenecía. Por su parte, durante 33 años, su mamá, Nélida, se negó a creer que su hijo había fallecido y no descansó hasta encontrarlo.

La vida los cruzó nuevamente, la verdad salió a la luz y pudieron reencontrarse. Tiempo después, Pérez Guahnon decidió escribir su historia en el libro: 33 años y 48 horas, donde se fusionan el amor, la identidad, la búsqueda y la resiliencia.

Así, a través de su propia vivencia, este relato testimonial y autobiográfico aborda temas como el robo de niños, la apropiación de identidad y el derecho a la verdad. “Fui una víctima de trata, un bebé robado en 1987 hasta que tuve varias señales. Fui padre a los 28 años y entonces se despertó la necesidad de saber sobre algunas cuestiones y preguntas”, sostuvo el autor en diálogo con Radio Universidad.

Y agregó: “Todo el mundo tiene que saber su identidad, saber de dónde viene y adónde va. A mí me pasaba que no sabía nada, no conocía a mi verdadera familia, solo sabía que tenía una familia adoptiva, que para mí era eso. Siendo adulto, me preguntaba por qué era distinto a mis padres y sobre mi color de piel. Hasta que encontré a mis verdaderos padres”.

Vivencias que deben contarse

Alejandro nació en 1987 en una clínica de Posadas, Misiones. Poco después del parto, a su madre biológica, Nélida Isabel Benítez, le dijeron, falsamente, que su bebé había fallecido. Pero, en realidad, el recién nacido fue víctima de un entramado de complicidades para ser entregado a una familia de clase media que lo crio en Buenos Aires.

A pesar del tiempo, ella nunca dejó de investigar acerca del paradero de su hijo y de su presentimiento de que seguía con vida. Así, nunca creyó en la versión que le habían contado y dedicó más de tres décadas en buscarlo a pesar de las dificultades y el abandono del sistema judicial.

Por su parte, Alejandro fue criado por una familia afectuosa y siempre supo que había sido adoptado, pero desconocía el origen ilegal de su llegada. En abril de 2021, a sus 33 años, decidió pedir la carpeta de su adopción. A partir de allí, en tan solo 48 horas, logró encajar las piezas, contactar a su familia de origen y descubrir la verdad.

El autor publicó la obra de forma accesible con el objetivo de concienciar a la sociedad, dar luz a casos similares y alentar a otras personas con dudas sobre su identidad a buscar sus orígenes.

Fotos: Instagram Soy_Alejandro _Martín