Diego Peretti: “Ser psiquiatra me ayuda a entender las patologías de los personajes”

El artista celebra sus proyectos actuales y reconoce que le gustaría volver a la televisión. Asegura que elige las películas en las que trabaja por los guiones, poniéndose en el lugar del espectador.

Dueño de una gestualidad única, Diego Peretti nunca fue encasillado en un personaje. De profesión psiquiatra, su carrera se catapultó gracias al entrañable “tarta”, cuando participó en la serie Poliladron, emitida en 1995. Desde ese momento, se dedicó completamente a la actuación, protagonizando grandes éxitos como Los Simuladores y En Terapia, que finalizó el año pasado. “No hay más temporadas escritas, hicimos todas porque fue un éxito”, aclara.

En el marco de la presentación de Showroom, un filme dirigido por Fernando Molnar donde interpreta a un padre de familia obsesionado por el progreso económico, el actor aclara que no lleva “la bandera de apoyo al cine independiente”. En un encuentro íntimo con El1, el artista remarca: “Si la película es buena, me adapto a la producción, más allá de que haya mucha plata atrás o no”.

¿Cómo pensaron este personaje?
El tipo está obsesionado por lo material y, promediando su vida, tiene una tensión constante de vivir pendiente de lo que tiene o no el otro. Eso lo aliena, está medio robotizado, porque tiene una ambición permanente de querer acceder a la clase superior y está vacío de sensibilidad. La verdad, es la primera vez que me da lástima la vida que tiene un personaje.
Esto es muy interesante en la película y con Fernando Molnar hemos construido el personaje entre los dos, teniendo en cuenta que es un tipo que no explota, sino que tiene una implosión, está roto por dentro.

¿Te ayuda tu experiencia en psiquiatría para construir los papeles?
Me ayuda cuando un personaje, como el que hago en Showroom (N. de El1: estrenó el jueves pasado) está corrido de mi normalidad. Al haber atendido pacientes, sé que esas patologías pueden existir y no me asusta, no creo que sea imposible de representar. Incluso, ayudé a Fernando a visualizar ciertos comportamientos psiquiátricos del protagonista, que es como un zombie, porque vive pendiente de lo material y está muerto internamente, sin afectos.

Trabajaste con Damián Szifrón y Juan Taratuto, ¿Qué te llama la atención de ellos?
Con Juan hice cuatro películas (N. de El1: No soy vos, soy yo, ¿Quién dice que es fácil?, La reconstrucción y Papeles en el Viento) y con Damián, hice Tiempo de Valientes y Los Simuladores.
Me llaman la atención sus guiones cuando me pongo en el lugar del público y, si me gusta como espectador, instintivamente, siento que le va a gustar a la gente. Tenemos una amistad muy grande y los quiero mucho. Espero volver a laburar con ellos, porque son muy buenos directores y me encanta tenerlos como amigos.

Se viene un proyecto nuevo en el teatro…
Estoy ensayando La chica del adiós, una comedia romántica con Paola Krum, basada en una película (N. de El1: que obtuvo cuatro nominaciones y un premio Oscar, en 1977), bajo la dirección de Claudio Tolcachir. Nos jugamos a hacer un teatro que ya no se hace, con un tema positivo y con mucho amor. No hay nada de violencia, ni de muerte, ni de sadomasoquismo, ni de alienaciones psicológicas. Es una comedia blanda, pero no deja de ser humana.

Dijiste alguna vez que te hubiera gustado ser escritor…
Si, también me hubiera gustado ser jugador de fútbol de primera división y de Selección Nacional (risas). Creo que lo de escritor no está tan lejos como lo de jugador, pero no soy escritor. Intento, escribo pero, por ahora, no. Tengo esperanzas de que, con la edad, más paciencia y menos ansiedad, lleguen momentos en donde me pueda poner a escribir desde un lugar más riguroso.

¿Cómo hiciste para no quedar estereotipado con un tipo de personaje?
Eso es gracias al guión que me alcanzan porque, si está bien escrito, utilizo las reglas de juego y construyo las diferentes personalidades. Lo que hago en Tiempo de Valientes, En Terapia y Showroom, son personajes completamente distintos, pero también lo son los guiones.
Es muy artesanal el armado de las películas y los personajes, también dependen de los planos y los espacios. Yo construyo mi papel desde el momento en que me siento a analizar el libro, según la emocionalidad o el tono que tenga. Por suerte, no me pasó que me quede un personaje, solo con el “tarta”, de Poliladron o un poco con Los Simuladores.

¿Tuviste ofertas para volver a hacer televisión?
Por ahora, no hay nada, pero me gustaría, si surge un programa bueno, a mi criterio, como me pasó con En Terapia, que disfruté mucho hacerlo. Me encantaría volver a trabajar en un programa piola con Pol-ka, o habría que preguntarle a Szifrón si quiere que vuelvan Los Simuladores, yo no tendría problema (risas).

Una historia de amor puro
El 14 de mayo se estrena la comedia romántica Sin Hijos, dirigida por Ariel Winograd, donde Peretti es el protagonista junto a la española Maribel Verdú. “Es una película muy simpática, fue una delicia hacerla. Es un personaje opuesto al de Showroom, ganado por la emoción e incluso perdido por ser tan emocional y tan afectivo con su hija. No le interesa un pito el dinero”, celebra el actor.

Fotos: Vanina Betancor