Bandoneón digital: un proyecto desarrollado por estudiantes de la UNLaM en ExpoProyecto
BandoneAR replica la experiencia de un bandoneón tradicional mediante tecnología digital, con el objetivo de reducir costos y facilitar el acceso a uno de los instrumentos más representativos de la música rioplatense.
En el marco de la ExpoProyecto 2026, estudiantes de carreras de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) presentaron BandoneAR. Se trata de un bandoneón electrónico diseñado para ofrecer una alternativa accesible al instrumento tradicional sin perder su esencia ni su forma de uso.
El proyecto fue desarrollado por Antonio Solís, Maximiliano Cáceres, Brenda Martínez, Leonardo Bárbaro, y Franco Kowalski, quienes buscaron responder a una problemática concreta: las dificultades económicas y de acceso que existen para aprender a tocar bandoneón. Actualmente, conseguir uno en condiciones puede implicar una inversión de varios miles de dólares, a lo que se le suma la dificultad para encontrar instrumentos disponibles y profesores especializados.
Según sus desarrolladores, el objetivo inicial fue diseñar un dispositivo cuyo costo no superara el 25 por ciento del valor del instrumento tradicional. “La idea fue democratizar un poco el bandoneón, un instrumento muy característico de la cultura rioplatense”, explicó Cáceres.
La iniciativa surgió al observar las complicaciones que enfrentaba un compañero del grupo durante su proceso de aprendizaje para tocar el instrumento. Al recordar el origen de la idea, Solís explicó que al pensar en la existencia de otros instrumentos digitalizados decidieron confiar en que se podía intentar algo similar con el bandoneón.
Ambos estudiantes consideraron que no solo se trata de una cuestión económica, sino de contribuir a preservar y difundir una expresión cultural profundamente vinculada a la identidad nacional. En este sentido, Cáreces sostuvo: "Al democratizarlo, damos la posibilidad de que esa parte de la cultura argentina no se pierda”.
Ingeniería, impresión 3D y desafíos técnicos
Para desarrollar el prototipo, el equipo estudió el funcionamiento interno de un bandoneón real y trabajó para reproducir tanto su sonido como las sensaciones de uso del instrumento original. El dispositivo cuenta con teclados independientes, electrónica propia, conectividad digital y un fuelle diseñado especialmente para replicar la ergonomía característica del instrumento.
A pesar de que el sistema podría funcionar sin un fuelle, decidieron incorporarlo para conservar la experiencia de ejecución. “Lo agregamos para que tenga la similitud, la ergonomía y que simule ser un bandoneón real. Así, para que cuando una persona quiera aprender a tocar tenga la misma sensación que al usar uno tradicional”, explicó Solís.
Además, los estudiantes contaron que una gran parte de los componentes se realizaron con impresión 3D y que el proceso les requirió numerosas pruebas. Los diseños fueron realizados desde cero por ellos mismo y tuvieron que pasar por varias correcciones hasta llegar a las medidas exactas para que "todo encaje".
Por otro lado, señalaron que durante el desarrollo también surgieron desafíos vinculados al sonido, la electrónica y el ensamblaje final del equipo. Según relataron, una de las etapas más complejas fue integrar todos los componentes sin afectar su funcionamiento.

Un legado para continuar
De cara al futuro, descartan una producción masiva, aunque evalúan mantener vivo el proyecto bajo una modalidad colaborativa. La propuesta es publicar los diseños y avances para que otras personas puedan construir sus propias versiones y continuar perfeccionándolo.
“Nos llama más la atención dejarlo como un proyecto abierto para que quien tenga una impresora 3D y ganas pueda armarse uno. También para que otros vean en qué fallamos, qué se puede mejorar y, entonces, puedan construir sobre nuestro trabajo”, concluyeron.
