Por qué el Gobierno pretende avanzar con una nueva reforma laboral

El presidente de la Asociación Latinoamericana de Abogados Laboralistas, Matías Cremonte, analizó en Radio Universidad el anuncio del Gobierno nacional.

Por Matías Cremonte*

No sorprende que la Secretaría de Trabajo del Gobierno nacional pretenda una nueva reforma laboral. Pero hablan como si no hubiera habido una reforma laboral importante en la Ley Bases y que tuvo como objetivos planteados modernizar la relación laboral y fomentar el crecimiento del empleo registrado.

Ahora plantean que es necesario un sacrificio de los trabajadores para obtener un beneficio que sería el crecimiento del empleo, pero lo que ocurrió fue todo lo contrario: cayeron la actividad económica y el empleo formal. Pasó todo lo contrario de lo que decían que iba a suceder con esa reforma regresiva.

Eliminaron las sanciones a los empleadores que no registran la relación laboral como si de esa manera fuera a haber una masiva registración de empleados informales, aumentaron el período de prueba de tres a doce meses, facilitaron la tercerización de tareas y crearon la figura del trabajador independiente. Esa reforma laboral de la Ley Bases fue un fracaso rotundo y la pasan por alto como si no hubiera existido.

¿Por qué ahora el resultado sería diferente haciendo lo mismo? No registrar una relación laboral es un delito, el único frente al cual el Gobierno plantea que para combatirlo hay que eliminar la pena. ¿Cuál es la diferencia con otros? Que la víctima es un trabajador.

Litigiosidad

El mercado de trabajo en Argentina tiene un nivel grande de ilegalidad y la denominada "industria del juicio" tiene un peso menor. Si hay seis millones de personas que podrían hacer un juicio laboral porque el empleador no los formaliza, el índice de litigiosidad es menor al uno por ciento de lo que podría ser.

Más allá de las estadísticas, permitir el despido sin causa también es absurdo, porque es como decir que hay que terminar con las denuncias de delitos en vez de terminar con los delitos. No se puede eliminar la conflictividad laboral eliminando la posibilidad de reclamar judicialmente. La indemnización por despido tiene una finalidad disuasiva, busca que no se pierdan empleos.

Toda ley puede ser reformada, pero debe tener un carácter progresivo. La reforma regresiva parte de una premisa falsa, porque tanto en Argentina como en el mundo se demostró que quitar derechos para que crezca la economía no funciona.

Salarios dinámicos

Con su propuesta de "salarios dinámicos", lo que el Gobierno quiere es seguir bajando los salarios. Propone que se le dé preeminencia a la negociación colectiva por empresa, en vez de a la negociación colectiva por actividad. Hoy, cada empresa puede negociar por sobre el piso.

No se puede hacer porque la legislación busca que la competencia no se dé por menor costo laboral. De ser así, se impulsaría que todas las empresas paguen menos salarios para competir entre sí. Lo que buscan es perforar el piso para que una empresa pueda pagar menos, un viejo anhelo de los empresarios.

También impulsan el fondo de cese laboral, algo que existe en la construcción aunque no funciona del todo bien porque no incrementó la formalidad. Sin embargo, la Ley Bases incluyó la posibilidad de suplantar al despido sin causa por un fondo o seguro de desempleo y ninguna actividad lo incorporó.

Además, muchos empresarios creen que sería incrementar el costo laboral porque pagarían por un fondo de despido cuando no tienen pensado despedir a nadie. Si el problema es el costo laboral, el fondo de reserva no sería una solución.

*Presidente de la Asociación Latinoamericana de Abogados Laboralistas (ALAL).